miércoles, 25 de julio de 2012

Lo GRATIS huele a trampa




Es de primero de básica el hecho de que, a nivel publicitario y promocional, la palabra GRATIS atrae nuestra atención más que ninguna otra, y ya, en tiempos de crisis, es definitivamente un vocablo hipnótico.

En momentos como este lo simple gana adeptos y lo más simple es pronunciar esa palabra hasta desgastarla. Los vendedores de humo la explotarán hasta la saciedad y acabaremos por tragar el anzuelo pensando que lo único que gastaremos es esa palabra precisamente. Pero no será así. ¿Justo en tiempos de crisis es cuando las empresas dan su trabajo gratis? Tal vez seamos demasiado escépticos, pero no nos lo creemos y, sin embargo, cada solución que ofertamos últimamente tiene un competidor teóricamente gratuito.

La realidad es que cuando recurrimos a esos gratuitos, descubrimos siempre que no lo son en realidad, en cuanto les exigimos el mínimo digno de calidad y prestaciones. Finalmente esos gratuitos terminan teniendo un precio, si queremos que hagan lo que realmente necesitamos, pero además de gastar dinero, propiamente dicho, habremos gastado tiempo, fiabilidad, calidad, imagen de cara a los clientes… condiciones y características más difícilmente recuperables que el propio dinero invertido.

Todos los que migran a lo gratuito, terminan volviendo a lo válido, a lo rentable, pero en el camino ya quedan ciertas pérdidas. Para el que recurrió a ello, de imagen, de dinero,  de tiempo… Para los que no utilizamos la trampa como fórmula de venta, perdida de clientes, de operaciones… Para todos, desgaste e intranquilidad.

En el mundo de los negocios no existe lo gratuito, es una trampa y no podemos caer en ella. Es preferible estudiar cada situación, optimizar objetivos y costes, reducir acciones y mantener la calidad de las mismas, o incluso aumentarla. Los clientes siempre percibirán mejor cambios en el mensaje que pérdida de calidad en el mismo. Seamos originales, pensemos más, seamos imaginativos y proactivos, contra el recorte de presupuestos aumentemos la creatividad. Rentabilicemos cada acción, no nos precipitemos gratuitamente al vacío.

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