jueves, 25 de octubre de 2012

Sesión continua: "El bueno, el feo y el malo"


En el mundo del cine cada actor representa su personaje, con las indicaciones de un director, y da la replica a los demás dentro de un guión perfectamente establecido. Y todo rueda a las mil maravillas.

Reconozcamos ahora que, durante mucho tiempo, tuvimos nuestras dudas acerca de qué papel representaba Clint Eastwood, cuál Lee Van Cleef, y cuál Eli Wallach. Siempre estuvo claro quién era el guapo, pero eso no entraba en el título. Aún así, el producto final obedecía al objetivo buscado.

 
En los primeros pasos de cada arte, disciplina u oficio, solo los expertos dominan el entorno y son capaces de representar su papel, pero después… las tecnologías simplifican las herramientas, las amabilizan y las acercan a cualquier usuario. Los primeros ordenadores personales comenzaron a demostrar que, a pesar de la publicidad, la “profesión del futuro” no sería ya la de ¡perforista!, y luego ese futuro se nos vino encima. Al principio la informática era cosa de gurús y los simples mortales no osaban ni acercarse a ella, cada cosa debía hacerla un experto. Así pues, los comerciales negociaban un proyecto, los analistas lo analizaban y los programadores lo programaban. No vamos a entrar ahora a matizar cuál de ellos era el bueno, el feo, o el malo, solo diremos que cada uno realizaba su tarea y el proyecto salía adelante con todas las garantías. 

En todos los entornos esas herramientas avanzadas han posibilitado que cualquiera minimamente hábil sea capaz de manejarlas, pero hablemos del entorno de Producciones Pantuás, hablemos de diseño. De repente, cualquiera que haya aprendido a manejar un Power Point o un Photoshop, sobre todo desde que internet ha colaborado a hacer imprescindible la mezcla de unas y otras disciplinas, parece creer poder hacerlo todo a la vez. Un plan de marketing, vender, programar, diseñar… así pues monta, sin más, un teórico estudio de diseño y todo parece valer.

Pero no nos engañemos: aunque nos callemos, por respeto o por educación, todos hemos tenido que hacer auténticos esfuerzos por no reírnos o para no llorar a la hora de contemplar algunas páginas web, algunos anuncios, algunas campañas… Cuando alguien se mete a arreglar algo, sin conocimientos, hablamos de chapuzas. ¿No hemos sufrido todos, en alguna ocasión, auténticas chapuzas de diseño perpetradas por esos espabilados?

A estas alturas de la vida no nos cabe la menor duda de que la teoría del caos es correcta, pero seamos honestos: somos un estudio de diseño que ama el cine, y sabemos que, para que una película funcione óptimamente, lo mejor es que cada uno haga lo que mejor sabe hacer (salvo auténticas genialidades, y genios, reconozcámoslo también, no hay tantos).

En líneas generales, cuando alguien intenta desarrollar todas las disciplinas, aunque sea muy bueno en algo, lo más probable es que todo el mundo termine considerando que es muy malo, y que su trabajo es muy feo.

En Producciones Pantuás intentamos hacer, cada uno lo mejor que puede, eso que mejor sabe hacer, porque, aunque no seamos Jean Reno, el papel que más nos gusta interpretar es el de “El Profesional”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario