lunes, 10 de diciembre de 2012

Sesión continua - El Halcón Maltés

En el mundo de los negocios, como en el de la vida, es primordial definir nuestros objetivos antes de emprender el camino para conseguirlos, y aunque casi siempre creemos tenerlos clarísimos, tanto a ellos como a la forma de conseguirlos, no siempre es así.

¿Seguro que tenemos claro lo que queremos conseguir a corto, medio y largo plazo? ¿Hemos planificado la forma de conseguirlo? ¿Tenemos una estrategia?. Para lograr lo que queremos deberemos tratar con otras empresas y personas. ¿Sabemos qué es lo que queremos transmitir y cómo transmitirlo? Y aún hay más: en toda esta ecuación intervienen también una serie de elementos intangibles que pueden jugar a nuestro favor o en contra nuestra. Por ejemplo, ¿la imagen que proyectamos es la auténtica? ¿Los demás nos ven como creemos que nos ven? ¿Cómo queremos que nos vean? Es más… ¿quiénes son exactamente aquellos a los que nos interesa transmitir esa determinada  imagen o ese concreto mensaje?

 Hay que tener esas respuestas si se quiere optimizar el esfuerzo y contar con garantías de éxito. Saber lo que queremos y lo que quieren los demás, c De lo contrario lmente?. de queómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. ¡Cuestiones existenciales en el mundo de los negocios! Pues claro, ¡igual que en la vida! ¿Alguien lo duda todavía? ¿Alguien duda de lo importante que es tener absolutamente controlado tanto lo tangible como lo intangible en cualquier mundo?

No nos andemos por las ramas: para cualquier empresa lo vital es vender. Y, para vender, el primer paso como saben todos los buenosvendedores es vender, antes que nada, la imagen de uno mismo. La venta es: investigación, información y cierre. Y ¿cómo vas a lograr investigar, si tu imagen no invita a que te confíen sus necesidades? ¿Cómo vas a informar correctamente, si no das una imagen de fiabilidad? ¿Cómo vas a cerrar una operación, si tu imagen noinfunde respeto?

A menudo olvidamos la importancia de esos matices, protagonistas intangibles que dotan de coherencia al conjunto haciendo que nuestra propuesta sea creíble y atractiva, y que tienen en cuenta el mensaje que enviamos, a quién queremos enviárselo, y lo que percibirá cuando le llegue, lo que ya percibía de nosotros antes de que le llegara.

Si no controlamos esos intangibles seremos como ese ramillete de patéticos villanos, estaremos persiguiendo un fabuloso tesoro en forma de halcón, traicionándonos incluso unos a otros, sin saber siquiera si el tesoro es auténtico o no,  sin intuir siquiera que estamos persiguiendo lo que Bogart, parafraseando al bardo inmortal, define al policía que le pregunta como: “El material con el que se forjan los sueños”.

Ese material que los diseñadores buscamos y al que perseguimos dar forma. Porque, en el mundo de los negocios, solo tiene valor si logras con él materializar tus objetivos.

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