lunes, 1 de abril de 2013

Sesión continua - El año que vivimos peligrosamente


Hay años que vienen cargados de novedades y, en ocasiones, algunas son de tal naturaleza que influyen incluso en tu forma de vivir. En principio nos gusta que así sea, ya conocéis el dicho: “renovarse o morir”. Algunos años, sin embargo, traen auténticas sorpresas, Y las sorpresas, ya se sabe, pueden ser de todo tipo, buenas o malas. 

Hace unos años en Europa la revolución tecnológica nos sorprendió imprimiendo una mareante velocidad que apenas nos da tiempo para amoldarnos a las innumerables novedades y posibilidades que emergen casi a diario. El haber convertido el planeta entero en una habitación global nos permite interactuar con países remotos como si estuviéramos hablando en el comedor de cada casa, en el despacho de cada oficina. Todo son ventajas, para el consumidor, para el proveedor… Pero el reto de estar al día en todas las tecnologías que hacen eso posible es tremendo. ¿Y qué decir del reto que supone explorar al límite de la imaginación todas esas posibilidades? ¡Conocer absolutamente todas las tecnologías y tener la creatividad necesaria para explotarlas al máximo y de la manera más idónea y rentable para cada caso!



Sin embargo, eso no debía parecer suficiente. Otro año, saltó otra sorpresa que se desarrolló tan rápidamente que fue bautizada con nombre propio. Esta es, sin duda, La Crisis. Establecida y consolidada desde hace unos años, ha dejado a Europa exhausta. Ya no se trata solamente de la pérdida financiera, empresarial, de tejido industrial, etc., sino del inmovilismo que producen las nubes negras presagiando tormenta, el miedo que dan los rayos y truenos del mercado en general, del riesgo a empaparte de fracaso. La gente se queda en sus casas. Las empresas arriesgan lo mínimo. 

Nosotros pensamos, sin embargo, que en años como este es cuando debes arriesgar, vivir peligrosamente. El peligro ya está ahí, no tienes que buscar el riesgo, el riesgo ha venido a buscarte. Así pues tienes que plantarle cara de forma decidida. No se trata de gastar ahora más que antes, ni de dar un golpe de efecto, pero sí de rentabilizar al máximo tus acciones, sin dejar de ponerlas en marcha, porque si no lo haces así, entonces si estarás en peligro de desaparición. 

Y de esas dos reflexiones ha surgido el vértigo de la aventura: Europa está medio narcotizada, pero ya ha superado, al menos parte de ella, el trauma de la nueva tecnología, del nuevo marketing, del tecno estrés. Por otro lado, los países latinoamericanos están ahora en pleno auge, llenos de vitalidad y en pleno crecimiento, al menos algunos de ellos. ¿Por qué no intentar ahorrarles un aprendizaje costoso y traumático de tanto nuevo concepto? ¿Por qué no ir allí e intentar colaborar en su desembarco en estas novedades y sorpresas que se les presentarán por fuerza?

Y dicho y hecho. Señores, ¡Pantuás cruza el charco! Seguiremos aquí, claro está, pero nos vamos a Chile de la mano de partners de aquel otro lado, empezamos de nuevo, en tierra extraña pero querida. Con esa deseada segunda oportunidad que todos anhelamos, pero como a todos nos gustaría: con la experiencia y sabiduría que dan los años, y el prestigio y la garantía que dan tantos clientes que confían ya en ti.

Y aunque nadie pueda asegurar lo que ocurrirá en un futuro, sabemos que cada año traerá sorpresas buenas o malas, habrá sido placida o peligrosamente, pero en cualquier caso, ¡habremos vivido!


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