lunes, 21 de octubre de 2013

Sesión Continua - Grupo Salvaje


Una estancia decorada de forma espectacular, tal vez un futbolín, varias pantallas estratégicamente diseminadas, libros abiertos, una mesa llena de chucherías y varios pies encima de esa mesa, botellas abiertas (de agua por supuesto), horarios interminables, ausencia de fiestas, fines de semana laborables, noches, reuniones infinitas, algo de juerga y diversión… leyendas urbanas del brainstorming del diseño, de la creatividad. 






























Esa es la imagen aventurera que generalmente el gran público tiene de un estudio de diseño. Y no vamos a negar que haya parte de verdad, como todo en la vida esto también depende en gran medida del encargo, del cliente, etc. Pero no nos engañemos, todo eso es la visión, a medias romántica, a medias surrealista, que parece indicar que finalmente las ideas surgen de manera casi milagrosa, como por ensalmo. Y esa es precisamente la parte que más alejada está de la realidad. 

Es bien cierto que hay un momento en el que un equipo de diseño, reunido para encontrar una idea, tiene la obligación de soltar lo primero que se le ocurra con respecto al tema que les ocupa, para darle después cauce a toda esa posible imaginación. Pero esto es después de haber marcado unos parámetros que vienen dados por un amplio conocimiento del cliente y el trabajo, del mercado y de la profesión propia y ajena. Ese es el punto definitivo, por muchas chucherías que te comas, por mucha gente que reúnas, por muchas vueltas que le des al asunto y por muchas cosas que sueltes “a la buena de Dios”, si no tienes los conocimientos adecuados, si no eres un profesional con los conocimientos necesarios, nada positivo saldrá de esa reunión. 

Como en la escena final de “Grupo Salvaje”: Un paseo mítico: Cuatro profesionales caminando decididos, seguros de lo que van a hacer, aunque eso signifique caminar hacia la muerte, con tal de salvar a un amigo. Un paseo crepuscular y épico. Para eso no basta con ser salvajes, hay que ser auténticos profesionales para enfrentarse contra un ejercito. 

Así es como ocurre en realidad, si nos permitís la licencia poética: Un auténtico enfrentamiento: Unos pocos contra la sequía, contra la  inmensa cantidad de ideas ya explotadas, unos pocos contra el ejercito de lo vulgar de lo mediocre. Unos pocos enfrentados a todo con tal de salvar una idea original, de buscar lo nuevo, lo llamativo, lo rentable. 

Un equipo de trabajo creativo: Un grupo salvaje, es posible, pero, por encima de todo, profesional. 

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